Dando forma
al futuro de la energía
La energía es la base del mundo moderno. Desde hace más de cuatro décadas, Janitza desarrolla tecnología de medición y software que hacen que las infraestructuras eléctricas sean más inteligentes, seguras y preparadas para el futuro. La base para un mundo energético transparente.
Nuestro legado.
Nuestro futuro.
De una pequeña empresa en Lahnau a una compañía global de tecnología de medición. 40 años de pasión, precisión y la firme convicción de que la energía puede medirse, controlarse y mejorar continuamente.
En 1961, en pleno auge del milagro económico alemán, Eugen Janitza funda su empresa «Eugen Janitza Steuerungen und Schaltanlagen». En 1963 se incorpora el primer empleado y, en 1969, se inaugura el primer centro de producción en Naunheim.
Eugen Janitza: una persona con una idea y el coraje de hacerla realidad.

Fundación de “Eugen Janitza Steuerungen Schaltanlage”

Contratación del primer empleado en “Eugen Janitza Steuerungen und Schaltanlagen”

De unos pocos metros cuadrados y una
idea surge una empresa familiar global
Fundación de “Eugen Janitza Steuerungen Schaltanlage”

De unos pocos metros cuadrados y una
idea surge una empresa familiar global

Contratación del primer empleado en “Eugen Janitza Steuerungen und Schaltanlagen”

En 1986, Eugen y Markus Janitza fundan Janitza electronics GmbH con aproximadamente 30 empleados. En 1988 se amplía la producción en Lahnau y, un año más tarde, el portafolio se expande con el lanzamiento del dispositivo de medición universal UMG 500. Un inicio en Lahnau que marca el comienzo de una historia global.

Fundación de Janitza electronics con aprox. 30 empleados

Ampliación de la
producción en Lahnau

de medición PM10

de medición universal UMG 500

Ampliación de la
producción en Lahnau
Fundación de Janitza electronics con aprox. 30 empleados


de medición universal UMG 500
y posibilades sin límites

Greiz, Turingia

producción en Lahnau

dispositivo UMG 503

sistemático de software
Greiz, Turingia


producción en Lahnau
dispositivo UMG 503


sistemático de software
Conectado en red.
Siempre un paso
por delante.
de medición digital UMG 96


arrancan con conexión web

compactos de calidad
de red UMG 604/605

y analizador de clase A UMG 511

del analizador de red UMG 96S
arrancan con conexión web
compactos de calidad de red UMG 604/605


y analizador de clase A UMG 511
energética necesita
herramientas. Janitza las tiene.

y ampliación del edificio de oficina

crecimiento a 130 empleados

la nueva línea de producción SMD


crecimiento a 130 empleados
la nueva línea de producción SMD

y ampliación del edificio de oficina

Globalizada.
Y todavía Janitza.
De 226 a 585 empleados, con nuevas ubicaciones en Wetzlar, Siegen, Estados Unidos, Reino Unido/Irlanda, Australia y México. La década de 2020 se convierte en la más dinámica en la historia de Janitza. Con el lanzamiento de Project Solutions y la apertura de la “fábrica del futuro” en 2026, la empresa con sede en Lahnau evoluciona hacia un actor global.
Aunque opera a nivel mundial, los valores y la tradición de la empresa familiar permanecen intactos. Hoy y en el futuro.

Nuevo centro logístico,
crecimiento a 226 empleados

Nuevo centro logístico,
crecimiento a 226 empleados


Apertura de la nueva fábrica del futuro de Janitza y
crecimiento a 683 empleados


Nuevo centro logístico,
crecimiento a 226 empleados

Apertura de la nueva fábrica del futuro de Janitza y
crecimiento a 683 empleados
Perspectivas del fundador
Detrás de cada empresa hay personas con convicciones. Lo que hoy es Janitza tiene sus raíces en la visión y el compromiso de su cofundador, Markus Janitza, una perspectiva que sigue marcando a la empresa hasta hoy.

Hay empresas que nacen de planes de negocio, rondas de financiación y análisis de mercado. Janitza electronics nació en un terreno vacío, del instinto de un hombre y del valor de apostar por las personas.
Hoy, cuatro décadas después de su fundación, Markus Janitza se encuentra exactamente en el lugar que su padre contemplaba en su día con escepticismo: Waldgirmes, Lahnau. Aquí trabajan hoy varios cientos de personas que desarrollan, producen y toman decisiones. Quien quiera entender la historia de esta empresa debe empezar allí donde no había nada.

Un terreno y una llamada telefónica
Eugen Janitza quería quedarse en Naunheim. Su empresa tenía allí sus raíces; sus empleados conocían el entorno, y él también. Pero el terreno se encontraba en una zona residencial y mixta, y ya no era posible ampliarlo desde el punto de vista urbanístico. El crecimiento amenazaba con detenerse en el límite del municipio. Entonces sonó el teléfono. El alcalde de Lahnau había oído hablar de los planes de expansión y le ofreció una parcela en Waldgirmes. La primera reacción fue breve: «¿Qué se me ha perdido a mí en Lahnau? Si yo estoy aquí, en Naunheim.» Aun así, fue a verlo. Buenas conexiones de transporte, espacio para crecer, justo a la entrada del pueblo. El escepticismo se transformó rápidamente en convicción, más deprisa de lo esperado. «Sí, esto lo compro», fue su decisión tras la visita.
En 1986 se fundó en ese lugar Janitza electronics GmbH. Markus Janitza tenía entonces unos 20 años, recién salido del instituto. Su padre lo incorporó pronto al negocio, no solo como socio, sino con un mensaje claro: “No me dio simplemente una participación, me dio responsabilidad. Ese fue su verdadero regalo.»

trabajo manual, pizza y una forma de pensar
Para comprender el carácter que ha desarrollado Janitza electronics a lo largo de las décadas, hay que fijarse en sus primeras salas de producción. Empleados sentados a ambos lados de largas mesas, el material en medio. Trabajo manual, experiencia, concentración. Sin líneas de producción automatizadas, sin almacenes digitales. Mucho se hacía con cuidado y experiencia acumulada. Eugen Janitza dirigía la empresa con un gesto sencillo que sigue teniendo eco hoy en día. Cuando las ventas mensuales iban bien, recorría la empresa… y encargaba pizza para todos. «Era su forma de decir: esto es de todos», recuerda Markus Janitza. Hoy celebran fiestas de verano y de Navidad. El sentimiento sigue siendo el mismo. Este carácter se refleja especialmente en las largas trayectorias profesionales dentro de la empresa. Algunos empleados llevan décadas formando parte de ella: trabajaron con Eugen Janitza, montaron cuadros eléctricos, colocaron ventanas y echaron una mano donde hiciera falta. No por estrategia, sino porque simplemente no había presupuesto para empresas externas. «En aquella época nos faltaban recursos para muchas cosas. Así que lo hacíamos nosotros mismos», recuerda Markus Janitza. De esa necesidad nació una actitud. Y de esa actitud, una parte esencial de la identidad de la empresa, que aún hoy se percibe al recorrer sus pasillos y mirar a las personas que forman parte de ella.

Otra de las historias clave de los primeros años tiene menos que ver con la tecnología y más con la confianza. Eugen Janitza desconfiaba de la informática, y con razón. En una empresa anterior, había perdido una suma considerable en un gran proyecto de IT. El apoderado responsable falleció prematuramente, y el proyecto se quedó en nada. Desde entonces, para él la informática significaba sobre todo problemas, costes y decepciones. Su hijo lo veía de otra manera: «Llegué a la empresa apasionado por la informática y quería cambiar cosas. No siempre fue fácil.» En algún momento, su padre le dio su aprobación, sin entender todos los detalles, pero confiando en que tomara decisiones. «Eso se lo reconozco mucho», dice hoy Markus Janitza. Lo que vino después no fue un gran proyecto de digitalización. Fue un ordenador sobre un escritorio. En administración de pedidos, dos empleadas seguían trabajando con máquinas de escribir. Markus Janitza las retiró y colocó el ordenador. No hubo entusiasmo desbordante, pero el paso estaba dado. «El progreso no empieza solo en el desarrollo: empieza en cada escritorio y también en la forma de pensar.»

Diez años después de su fundación, la empresa llegó a un punto crítico. Era pequeña, con recursos financieros limitados, y gran parte de su actividad consistía en trabajar como proveedor para otras empresas, cumpliendo requisitos ajenos por necesidad económica. Eso generaba dependencia.
«Estábamos prácticamente contra las cuerdas», describe Markus Janitza. De esa situación surgió una de las decisiones más importantes en la historia de la empresa: invertir de forma decidida en desarrollo propio. Productos propios. Tecnología propia. Futuro propio. Costó dinero, tiempo y esfuerzo. El éxito no llegó de inmediato. Pero el rumbo estaba claro, y acabaría cambiándolo todo.

Uno de los impulsos clave para el desarrollo de producto surgió de una observación muy sencilla. Eugen Janitza pasó por el departamento de desarrollo, vio un banco de pruebas con varios instrumentos analógicos —amperímetro, voltímetro, medidor de potencia, medidor de frecuencia— y preguntó: «¿Por qué no lo metemos todo en un solo equipo?»
Hoy parece evidente. Entonces era un paso enorme. Tensión, corriente, frecuencia, potencia, potencia reactiva, factor de potencia… todo en un solo dispositivo. Un único mazo de cables, mucho menos esfuerzo en el cuadro eléctrico. Era más que un avance técnico. Era una nueva forma de pensar: no limitarse a cumplir especificaciones ajenas, sino desarrollar ideas propias que aporten valor real.
Ya entonces, Janitza trabajaba en cuestiones que hoy vuelven a ser centrales: hacer gestionable el consumo energético, controlar cargas y operar sistemas de forma eficiente. Los términos han cambiado, pero la idea sigue siendo la misma: hacer la energía visible, medible y controlable.

En algún momento, mostrar valores de medición dejó de ser suficiente. La pregunta pasó a ser: ¿cómo almacenar, leer y analizar los datos? Los primeros pasos fueron sencillos: un equipo que registraba valores de corriente y tensión con fecha y hora en un disquete. Simple, pero significativo: por primera vez, los datos podían analizarse en el tiempo. Las mediciones se convirtieron en datos. Los datos, en información. Y la información abrió nuevas posibilidades, una evolución que llega hasta la actual GridVis®.
Una anécdota de aquella época quedó grabada para Markus Janitza. En la feria de Hannover, encendieron todo por la mañana… y no funcionaba. Abrió el registrador de datos, sacó la tarjeta gráfica y la volvió a colocar. A partir de ahí funcionó: la pantalla mostraba los valores en directo. «No soy ingeniero, soy economista. Pero siempre me ha interesado la tecnología. Y a veces, un pequeño gesto marca la diferencia.»

Tras sus estudios, Markus Janitza pasó una temporada en Estados Unidos. Allí vio un enorme potencial de mercado y empezó a soñar con crear una empresa propia en ese país.
En 2022, ese sueño se hizo realidad. Se fundó una filial en Ashburn, Virginia. Hoy trabajan allí más de 50 personas en ventas, logística, servicio y soporte. El desarrollo y la producción siguen en Lahnau, pero desde allí los productos se distribuyen a todo el mundo. Después llegaron filiales en Australia, Reino Unido y México. Lahnau sigue siendo el origen. «Cuando me despierto por la mañana, mi coche ya sabe adónde tiene que ir», dice Markus Janitza con una sonrisa. «Aquí está el núcleo.»

sigue siendo Janitza
El auge de la inteligencia artificial, los nuevos centros de datos, la automatización y la digitalización: la demanda energética crece rápidamente. Las redes están cada vez más exigidas. La calidad de la energía, la transparencia y la tecnología de medición adquieren una importancia creciente.
Antes, los datos energéticos se utilizaban principalmente para la facturación. Hoy sirven para controlar procesos, regular instalaciones y automatizar operaciones. Es un cambio profundo, y para Janitza significa una cosa: la tarea no se hace más pequeña, sino más grande. «Podemos aportar un valor real, porque llevamos décadas trabajando en estos temas», afirma Janitza. De la visualización analógica a la plataforma digital: la empresa ha recorrido ese camino en primera persona.
Cuarenta años. Varios emplazamientos. Cientos de trabajadores. Productos que se utilizan en centros de datos, instalaciones industriales y edificios de todo el mundo. Y, sin embargo, cuando Markus Janitza mira atrás, piensa ante todo en las personas: en su padre, que tomó decisiones valientes y confió en él; en su madre; en los compañeros que han recorrido este camino durante años. «Una empresa no la crean los edificios ni las máquinas. La crean las personas: las que creen en ella, trabajan en ella y la sostienen en los momentos difíciles.»
Lo que surgió de un terreno vacío en Lahnau comenzó con una llamada telefónica, una visita y una frase: «Sí, esto lo compro.» Todo lo demás lo han escrito las personas. Entonces, hoy y, sin duda, también en el futuro.

Hay empresas que nacen de planes de negocio, rondas de financiación y análisis de mercado. Janitza electronics nació en un terreno vacío, del instinto de un hombre y del valor de apostar por las personas.
Hoy, cuatro décadas después de su fundación, Markus Janitza se encuentra exactamente en el lugar que su padre contemplaba en su día con escepticismo: Waldgirmes, Lahnau. Aquí trabajan hoy varios cientos de personas que desarrollan, producen y toman decisiones. Quien quiera entender la historia de esta empresa debe empezar allí donde no había nada.

Un terreno y una llamada telefónica
Eugen Janitza quería quedarse en Naunheim. Su empresa tenía allí sus raíces; sus empleados conocían el entorno, y él también. Pero el terreno se encontraba en una zona residencial y mixta, y ya no era posible ampliarlo desde el punto de vista urbanístico. El crecimiento amenazaba con detenerse en el límite del municipio. Entonces sonó el teléfono. El alcalde de Lahnau había oído hablar de los planes de expansión y le ofreció una parcela en Waldgirmes. La primera reacción fue breve: «¿Qué se me ha perdido a mí en Lahnau? Si yo estoy aquí, en Naunheim.» Aun así, fue a verlo. Buenas conexiones de transporte, espacio para crecer, justo a la entrada del pueblo. El escepticismo se transformó rápidamente en convicción, más deprisa de lo esperado. «Sí, esto lo compro», fue su decisión tras la visita.
En 1986 se fundó en ese lugar Janitza electronics GmbH. Markus Janitza tenía entonces unos 20 años, recién salido del instituto. Su padre lo incorporó pronto al negocio, no solo como socio, sino con un mensaje claro: “No me dio simplemente una participación, me dio responsabilidad. Ese fue su verdadero regalo.»

Para comprender el carácter que ha desarrollado Janitza electronics a lo largo de las décadas, hay que fijarse en sus primeras salas de producción. Empleados sentados a ambos lados de largas mesas, el material en medio. Trabajo manual, experiencia, concentración. Sin líneas de producción automatizadas, sin almacenes digitales. Mucho se hacía con cuidado y experiencia acumulada. Eugen Janitza dirigía la empresa con un gesto sencillo que sigue teniendo eco hoy en día. Cuando las ventas mensuales iban bien, recorría la empresa… y encargaba pizza para todos. «Era su forma de decir: esto es de todos», recuerda Markus Janitza.
Hoy celebran fiestas de verano y de Navidad. El sentimiento sigue siendo el mismo. Este carácter se refleja especialmente en las largas trayectorias profesionales dentro de la empresa. Algunos empleados llevan décadas formando parte de ella: trabajaron con Eugen Janitza, montaron cuadros eléctricos, colocaron ventanas y echaron una mano donde hiciera falta. No por estrategia, sino porque simplemente no había presupuesto para empresas externas. «En aquella época nos faltaban recursos para muchas cosas. Así que lo hacíamos nosotros mismos», recuerda Markus Janitza. De esa necesidad nació una actitud. Y de esa actitud, una parte esencial de la identidad de la empresa, que aún hoy se percibe al recorrer sus pasillos y mirar a las personas que forman parte de ella.

Otra de las historias clave de los primeros años tiene menos que ver con la tecnología y más con la confianza. Eugen Janitza desconfiaba de la informática, y con razón. En una empresa anterior, había perdido una suma considerable en un gran proyecto de IT. El apoderado responsable falleció prematuramente, y el proyecto se quedó en nada. Desde entonces, para él la informática significaba sobre todo problemas, costes y decepciones. Su hijo lo veía de otra manera: «Llegué a la empresa apasionado por la informática y quería cambiar cosas. No siempre fue fácil.»
En algún momento, su padre le dio su aprobación, sin entender todos los detalles, pero confiando en que tomara decisiones. «Eso se lo reconozco mucho», dice hoy Markus Janitza. Lo que vino después no fue un gran proyecto de digitalización. Fue un ordenador sobre un escritorio. En administración de pedidos, dos empleadas seguían trabajando con máquinas de escribir. Markus Janitza las retiró y colocó el ordenador. No hubo entusiasmo desbordante, pero el paso estaba dado. «El progreso no empieza solo en el desarrollo: empieza en cada escritorio y también en la forma de pensar.»

Diez años después de su fundación, la empresa llegó a un punto crítico. Era pequeña, con recursos financieros limitados, y gran parte de su actividad consistía en trabajar como proveedor para otras empresas, cumpliendo requisitos ajenos por necesidad económica. Eso generaba dependencia.
«Estábamos prácticamente contra las cuerdas», describe Markus Janitza. De esa situación surgió una de las decisiones más importantes en la historia de la empresa: invertir de forma decidida en desarrollo propio. Productos propios. Tecnología propia. Futuro propio. Costó dinero, tiempo y esfuerzo. El éxito no llegó de inmediato. Pero el rumbo estaba claro, y acabaría cambiándolo todo.

Uno de los impulsos clave para el desarrollo de producto surgió de una observación muy sencilla. Eugen Janitza pasó por el departamento de desarrollo, vio un banco de pruebas con varios instrumentos analógicos —amperímetro, voltímetro, medidor de potencia, medidor de frecuencia— y preguntó: «¿Por qué no lo metemos todo en un solo equipo?»
Hoy parece evidente. Entonces era un paso enorme. Tensión, corriente, frecuencia, potencia, potencia reactiva, factor de potencia… todo en un solo dispositivo. Un único mazo de cables, mucho menos esfuerzo en el cuadro eléctrico. Era más que un avance técnico. Era una nueva forma de pensar: no limitarse a cumplir especificaciones ajenas, sino desarrollar ideas propias que aporten valor real.
Ya entonces, Janitza trabajaba en cuestiones que hoy vuelven a ser centrales: hacer gestionable el consumo energético, controlar cargas y operar sistemas de forma eficiente. Los términos han cambiado, pero la idea sigue siendo la misma: hacer la energía visible, medible y controlable.

En algún momento, mostrar valores de medición dejó de ser suficiente. La pregunta pasó a ser: ¿cómo almacenar, leer y analizar los datos? Los primeros pasos fueron sencillos: un equipo que registraba valores de corriente y tensión con fecha y hora en un disquete. Simple, pero significativo: por primera vez, los datos podían analizarse en el tiempo. Las mediciones se convirtieron en datos. Los datos, en información. Y la información abrió nuevas posibilidades, una evolución que llega hasta la actual GridVis®.
Una anécdota de aquella época quedó grabada para Markus Janitza. En la feria de Hannover, encendieron todo por la mañana… y no funcionaba. Abrió el registrador de datos, sacó la tarjeta gráfica y la volvió a colocar. A partir de ahí funcionó: la pantalla mostraba los valores en directo. «No soy ingeniero, soy economista. Pero siempre me ha interesado la tecnología. Y a veces, un pequeño gesto marca la diferencia.»

Tras sus estudios, Markus Janitza pasó una temporada en Estados Unidos. Allí vio un enorme potencial de mercado y empezó a soñar con crear una empresa propia en ese país.
En 2022, ese sueño se hizo realidad. Se fundó una filial en Ashburn, Virginia. Hoy trabajan allí más de 50 personas en ventas, logística, servicio y soporte. El desarrollo y la producción siguen en Lahnau, pero desde allí los productos se distribuyen a todo el mundo. Después llegaron filiales en Australia, Reino Unido y México. Lahnau sigue siendo el origen. «Cuando me despierto por la mañana, mi coche ya sabe adónde tiene que ir», dice Markus Janitza con una sonrisa. «Aquí está el núcleo.»

El auge de la inteligencia artificial, los nuevos centros de datos, la automatización y la digitalización: la demanda energética crece rápidamente. Las redes están cada vez más exigidas. La calidad de la energía, la transparencia y la tecnología de medición adquieren una importancia creciente. «Podemos aportar un valor real, porque llevamos décadas trabajando en estos temas», afirma Janitza. De la visualización analógica a la plataforma digital: la empresa ha recorrido ese camino en primera persona.
Cuarenta años. Varias ubicaciones en el mundo. Cientos de trabajadores. Productos que se utilizan en centros de datos, instalaciones industriales y edificios de todo el mundo. Y, sin embargo, cuando Markus Janitza mira atrás, piensa ante todo en las personas: en su padre, que tomó decisiones valientes y confió en él; en su madre; en los compañeros que han recorrido este camino durante años. «Una empresa no la crean los edificios ni las máquinas. La crean las personas: las que creen en ella, trabajan en ella y la sostienen en los momentos difíciles.»
Lo que surgió de un terreno vacío en Lahnau comenzó con una llamada telefónica, una visita y una frase: «Sí, esto lo compro.» Todo lo demás lo han escrito las personas. Entonces, hoy y, sin duda, también en el futuro.

«Una empresa no la crean los edificios ni las máquinas. La crean las personas: las que creen en ella, trabajan en ella y la sostienen en los momentos difíciles.»

We were there
Energía en segundo plano, impacto en primer plano. Durante las últimas cuatro décadas, Janitza ha formado parte de ello: en centros de datos, plantas industriales, estadios e infraestructuras en todo el mundo. Casi siempre en segundo plano, pero siempre decisiva.
Porque contribuimos a que los sistemas de los centros de datos estén disponibles en todo momento.
Porque nuestras soluciones se utilizan allí donde los procesos deben funcionar sin interrupciones.
Porque nuestros productos ayudan a que las redes eléctricas se mantengan estables incluso bajo cargas elevadas.
Porque ayudamos a garantizar que las infraestructuras técnicas funcionen de forma fiable cuando más importa.




De quienes nos conocen
Teamleiter Energie-Monitoring sys.tec GmbH & Co. KG
Geschäftsführung sys.tec GmbH & Co. KG
Head of Energy Monitoring
sys.tec GmbH & Co. KG
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Celebre cuatro décadas.






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